Diseño inmune al tiempo

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El abuelo de Adriana es meticuloso para guardar sus cosas. No sólo están bien cuidadas, sino que las tiene en sus cajas originales, con piezas que normalmente estarían destrozadas por el paso de los años y el uso. Cada cierto tiempo saca una caja –puede ser algo como un inflador de llantas automático– que tiene escondida en una esquina recóndita y el aparato está como si lo hubiera comprado hace sólo unos días.

Lo que me gusta de estas cosas es que son el testimonio de que en otra época había ciertos conceptos de diseño gráfico para productos y empaques que están tan bien hechos que perduran a pesar de su edad. Ayer encontraron esta cámara guardada dentro de una bolsa y con ella venían cajas de rollos de film y filtros de luz que deben tener cerca de 50 años. Cuando la vi aluciné por completo porque me parece que la forma como están diseñadas es, en mi opinión, muchísimo mejor de lo que vemos hoy día en los anaqueles de las tiendas: cajas llenas de imágenes, colores, degradés, sombras y demás elementos que muchas veces lo único que hacen es distraer al comprador. Las cajas de Kodak, por ejemplo, ¡cómo me hubiera gustado que permanezcan así!

"Menos es más" suelen decir. Se cumple casi siempre.

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Fotos: Christopher Pierce.